La razón por la cual muchas empresas se fueron a China fue un asunto de costos traducidos a dólares. Si la moneda de un país se devalúa, operar en ese país cuesta menos dólares. Eso sí, todo lo importado sube de precio, empujando inflación.Como la FED imprime dólares más rápido de lo que crece la economía mundial, eso empujaría una inflación mundial, que es en parte contenida al mantener atractivos los mercados financieros para que los poseedores de dinero no se pasen a commodities, sino que mantengan el dinero en el casino de apuestas financiero. Sin embargo, al imprimir dinero, el dólar pierde valor, por lo cual mantener una política de inflación cero y devaluación cero implicaría encarecer los costos en dólares, de modo que luego en lugar de inflación, lo que habrá es desempleo y recesión, cuando los empleos se vayan porque el país es muy caro.El dilema inflación vs desempleo viene dado por la curva de Phillips, algo que Milton Friedman creyó que no se cumplía, pero estudios posteriores por parte de neokeinesianos apuntan a que sí se cumple, pero los efectos son acumulativos, de modo que no siempre hay una correlación entre los elementos que se incluyen en la curva de Phillips.Claro, el truco de la buena gobernanza es que lo que haya que hacer se haga gradual, y no a punta de bandazos, porque los bandazos lastiman mucho a la mayoría de participantes de la economía. La gradualidad ayuda a los participantes a adaptarse a la nueva situación.Los bandazos de inflación destruyen el poder adquisitivo, y los bandazos de deflación destruyen el empleo. La hiperinflación Argentina de 1989 y el desempleo de los tiempos de Menem y De La Rúa son un claro ejemplo.Menem redujo el gasto público con recortes, lo cual genera un efecto en el exceso de demanda del mercado de bienes. Encima, vendió todo el patrimonio estatal, lo cual creó déficit y deuda, y exceso de demanda en los mercados de crédito. Se supone que los excesos de demanda ocupan estar en cero para que haya equilibrio, pero esa administración generó dos desequilibrios. Lo irónico es que ese modelo de finanzas de un país es el que se maneja en el FMI, lo cual significa que lo que hicieron a los argentinos, se hizo con toda la intención.